Historia de La Villa de Espeja y sus cosas notables
  1. Introducción
  2. Evolución Histórica de la Villa de Espeja
    1. Prehistoria
    2. Espeja Prerromana
    3. Roma
    4. Edad Media
    5. Edad Moderna
    6. Edad Contemporánea
    7. Apéndice: Censos de Población
  3. Curiosidades
  4. Manifestaciones Artísticas
    1. El Convento de Jerónimos
    2. Las Iglesias Parroquiales
    3. Imaginería
  5. Bibliografía

1.- Introducción

        Intentar hacer la evolución histórica de una villa de poca entidad constituye una tarea francamente difícil y enormemente atractiva. Difícil, por la escasez de fuentes documentales, de noticias y de hechos de trascendencia relacionados con el lugar en cuestión. Atractivo, por la propia atracción que encarna lo difícil. Cada dato encontrado, cada referencia e incluso cada rumor es recibido con júbilo y satisfacción.

         La Villa de Espeja, hoy llamada Espeja de San Marcelino, tiene una historia que supera el milenio y su importancia, como la misma Castilla, ha sido cambiante y ha atravesado por etapas de cierto esplendor y, también, por otras de absoluto mutismo histórico en las cuales me ha sido imposible encontrar la más mínima referencia.

           A principios del siglo X surge un primitivo asentamiento al amparo de una atalaya defensiva, con función principalmente de vigilancia, etimológicamente Espeja deriva del latín Spelia con sentido de "vigía"-; la comarca es rápidamente poblada, o más bien repoblada, y empiezan a proliferar aldeas dependientes jurídicamente de Espeja. Estos primeros momentos de nacimiento y hasta los siglos XIII y XIV constituyen los momentos de mayor esplendor del lugar; la actividad defensiva y la búsqueda de asentamientos que ofrecieran cierta seguridad van a posibilitar este apogeo.

         Cuando en 1352 sale a la luz el Libro Becerro de Behetrías el número de despoblados en la Comarca de Espeja era ya llamativo, ofreciendo un panorama de claro retroceso con respecto a épocas anteriores. La pacificación absoluta de la zona a partir del siglo XI y el abandono de las fortalezas y atalayas por carecer de sentido, van a provocar una cierta crisis que se va a traducir en un drástico despoblamiento en los dos siglos siguientes.

A principios del siglo XV se va a producir un hecho trascendental en la historia de la villa y que va a marcar el inicio de una cierta recuperación, me estoy refiriendo a la fundación, cerca del lugar de Guijosa, del Convento de Santa María regentado por frailes Jerónimos. Dos siglos más tarde se construye la actual Iglesia Parroquial de Espeja con claras influencias arquitectónicas del convento.

Durante los siglos siguientes, las referencias al convento son constantes como único foco religioso-cultural de la comarca y la vida ciudadana y municipal pasan a ocupar un segundo plano, no encontrándose más noticias que las referente a ciertos pleitos o querellas relacionados con problemas de pastos o litigios de tierras con pueblos limítrofes.

           En el siglo XVII, durante el reinado de Felipe IV se produce la proclamación de Villa con todo lo que esto conlleva.

           A partir de este momento, las fuentes documentales dejan de existir y tan sólo encontramos referencias en obras generales, no por ello menos importantes, tales como el Diccionario de Madoz, Catastro del Marqués de la Ensenada, etc.

           Espeja de San Marcelino es hoy una pequeña villa en la Comarca de San Leonardo, partido judicial de El Burgo de Osma y diócesis de Osma. El Ayuntamiento lo componen, además de la Villa de Espeja, los lugares de Guijosa, La Hinojosa, Orillares y Quintanilla de Nuño Pedro. El Ayuntamiento no supera los 300 habitantes y la economía está basada en la explotación de cereal y el ganado ovino y vacuno.

          El presente trabajo pretende ser una modesta aportación al conocimiento de un pequeño sector de la vieja Soria, tan olvidada y tan desconocida. No puedo antes tener la sospecha de creer que el olvido y el desprecio tienen mucho que ver, precisamente, con el desconocimiento. Tendemos a maltratar lo insignificante y no nos damos cuenta que ese maltrato aumenta la insignificancia.

       Tenemos que aprender a amar a nuestros pueblos por encima de todo y a pesar de todo; es cierto, que nos los han matado; que muchos de ellos no han sido capaces de soportar tanta injusticia por parte de gobernantes y gobiernos; es cierto, que ya no aparecen en las estadísticas. Pero lo que no pueden arruinar ni gobierno, ni jerarcas, ni caciques es la historia , y la historia nos enseña que detrás de cada pueblo, debajo de cada piedra se esconden hechos, acontecimientos, tradiciones, costumbres que han contribuido a formar caracteres.

Eugenio Delgado