Historia de La Villa de Espeja y sus cosas notables
  1. Introducción
  2. Evolución Histórica de la Villa de Espeja
    1. Prehistoria
    2. Espeja Prerromana
    3. Roma
    4. Edad Media
    5. Edad Moderna
    6. Edad Contemporánea
    7. Apéndice: Censos de Población
  3. Curiosidades
  4. Manifestaciones Artísticas
    1. El Convento de Jerónimos
    2. Las Iglesias Parroquiales
    3. Imaginería
  5. Bibliografía

2.- Evolución Histórica de la Villa de Espeja

2.5. EDAD MODERNA

    Durante esta época -siglos XVI; XVII y XVIII- , el ostracismo por falta de documentación sigue siendo la nota predominante. Es de suponer que  los aspectos municipales y económicos continúan su progresión constante.

    La actividad económica de Espeja se caracteriza por su propia posición fronteriza entre las tierras llamadas de pinares y las de la ribera del Duero. Desde los primeros tiempos de su historia, esta posición ambigua va a condicionar el entramado económico. La actividad predominante va a ser la agricultura (cereal) y ganadería de subsistencia (ovino y caprino).

    En contraposición, en tierras más al norte, la actividad fundamental será la carretería que se empieza a generalizar a partir del siglo XVII, potenciada -al igual que La Mesta- con privilegios y prebendas reales que acabarán por convertir al gremio en Real Cabaña de Carreteros. La zona de actividad predominante de carretería es lo que hoy conocemos por tierra de pinares; la sierra entre Burgos y Soria: Hontoria, Quintanar, Covaleda, Navas del Pinar, Casarejos.... Los carreteros eran el colectivo de transportistas de la época; sus herramientas: una carreta de madera y seis u ocho yuntas de bueyes.

     Espeja, como hemos visto quedó al margen de esta actividad económica, precisamente por la mayor riqueza de sus tierras de labor que posibilitaban un mejor aprovechamiento.

     Es curioso que, a pesar de la falta de noticias acerca de Espeja, la vitalidad debió de ser notoria por varias razones: en principio, porque el siglo XVI en concreto es un siglo de pujanza y progreso en el conjunto de Castilla y, ademas, porque conocemos varios aspectos que avalan esta tesis. En el siglo XVI se construye la iglesia del Convento de Jerónimos y también la parroquial de Espeja.[1] Al mismo tiempo, apreciamos que proliferan las obras de arte de este período contenidas en las iglesias, todo ello es un buen indicio de bonanza económica.

   Las canteras de jaspe -marmol-, como ya hemos visto explotadas en época romana, vuelven a ponerse en explotación a principios del siglo XVI. Ello posibilitado por el especial gusto estético del momento que parece valorar adecuadamente ese marmol de piedrecitas rojizas, material que será empleado, fundamentalmente, en revestimientos de las partes más nobles de los edificios construidos. Podemos afirmar que durante los siglos XVI; XVII; XVIII y parte del XIX, es el jaspe de Espeja y Espejón el material de lujo más buscado por los artístas del momento.

   Son numerosas las obras de cierta relevancia que usaron de esta piedra noble para embellecer interiores, sepulcros o coros. En el Convento de Jerónimos aparece en la iglesia y sepulcros; en el palacio de los duques de Avellaneda de Peñaranda de Duero; en la catedral de El Burgo de Osma; en la catedral de Burgos y, en enormes cantidades, en El Escorial.

     Las canteras debieron abandonarse a finales del siglo XVIII, pues a partir de ese momento no hallamos huellas en ningún edificio conocido.

     De los famosos jaspes de Espeja escribió el docto padre Fray José de Sigüenza,[2] en 1.603:

  "[...] una famosa cantera que esta allí cerca de Jaspes, los más ricos, y de mayor variedad que ay en España, aunque se hallan en ella las mejores de Europa (hasta en esto quiso el cielo enriquecerla) a dicho de quantos bien entienden de piedras."

   Las canteras de Espeja, al menos durante el siglo XVI o XVII, pertenecían al convento de Jerónimos. Del año 1.589 se conserva un documento en el Archivo de Indias por el cual se manda pagar al Convento de Espeja 600 ducados por: "[...] haberse sacado de la cantera de jaspe, más piedra para El Escorial que la que se juzgó que sería menester".   

   El padre Sigüenza, ya citado, dice en 1.603: "[...] hanse traido desta cantera grandes pieças y muchos en la fabrica de San Lorenço el Real, haziendo el Rey don Phelippe (Felipe II) merced a aquel convento, por este respecto, de algunos maravedis".

   No cabe duda que mientras duraron las obras de El Escorial, Espeja contó con una buena fuente de ingresos y una renovada vitalidad que, aunque las canteras y sus beneficios directos pertenecieran a los monjes, de alguna forma se beneficiaría también la villa pues fueron muchos los que trabajaron allí. Volvemos a citar al padre Sigüenza: "[...] En las canteras de Jaspe, no lejos del Burgo de Osma y junto a nuestra casa de San Gerónimo de Espeja, andaban sacando y labrando españoles, italianos lo que tocaba a iaspes de la fabrica, que como veremos es mucho".

   Abandonamos en este momento las canteras de jaspe, hoy en día olvidadas, y pasamos a otro asunto curioso y al mismo tiempo interesante para la historia de Espeja.

   Sabemos, y ya lo hemos dejado expuesto, que la economía fundamental de Espeja fue agraria y ganadera y que la actividad predominante de los pueblos más al norte era la carretería. A lo largo del siglo XVI, los roces y pleitos entre agricultores y carreteros van a ser constantes y, en algunos casos insalvables. En el caso de Espeja, fundamentalmente por proximidad geográfica, estos pleitos fueron constantes con los carreteros de Hontoria del Pinar.[3]

   Según se desprende de un documento conservado en el Ayuntamiento de Espeja, los vecinos de Hontoria tenían la costumbre de pastar con sus bueyes en las dehesas de Espeja con gran disgusto e indignación de aquellos espejanos. Los carreteros de Hontoria alegaban que, cuando regresaban con sus portes o de vacío, necesariamente tenían que hacer una parada en los pastos de Espeja antes de enfrentar la sierra que les conducía a su pueblo. Los afectados de Espeja alegaban a cambio que, dada la proximidad de Hontoria desde las tierras de Espeja, no había necesidad de hacer una parada anterior que, en muchos casos, significaba pasar la noche entera con 50 o 60 bueyes pastando en las dehesas.[4]

   En fin, que la disputa se hacía cada vez más seria porque los vecinos de Espeja y las aldeas aledañas, cuando sorprendían a uno de estos furtivos boyales, se enfrentaban a él violentamente llegando a arrebatarle, en ocasiones, las mercancías transportadas.

   El caso se dirimió en Santo Domingo de Silos, que ejercía la potestad judicial de la zona; no llegándose a una solución satifactoria el caso pasó, en segunda instancia, a la Real Chancillería de Valladolid de la cual emanó una "carta ejecutoria" que es la que se conserva en el Ayuntamiento de Espeja[5]. Es un documento precioso, de 50 o 60 folios en pergamino y escrito en letra gótica, como era costumbre en los documentos de cierta solemnidad.

   Esta fechado el 4 de Marzo de 1.565. En él se dictan normas de obligado cumplimiento; en este caso se decidió que, si bien los carreteros hontorianos podían pastar en dehesas de Espeja, no podían permanecer allí más de dos horas.

   Ni que decir tiene que los carreteros infringieron las normas en multitud de ocasiones, imagino que por causa de verdadera necesidad. En 1.700 vecinos de La Hinojosa sorprendieron 60 bueyes pastando durante seis horas en dehesas del lugar.

   Casi un siglo después de esta carta ejecutoria se redacta otro documento fundamental, también conservado en el ayuntamiento. Me refiero a la Cédula de exención de la jurisdicción de Santo Domingo de Silos. Hemos relatado en capítulos anteriores la pertenencia de Espeja, en un principio al alfoz de Clunia y, a partir del siglo XI, a la merindad de Silos. El principal aspecto de esa dependencia jurisdiccional se materializaba en cuestiones judiciales; cualquier delito, crimen, pleito ocurrido en el término de Espeja tenía que ser resuelto en Santo Domingo de Silos en primera instancia.

   La exención judicial de Silos llevaba emperejada, a modo de título honorífico, la declaración de villa con toda la solemnidad requerida. Así pues, el lugar de Espeja adquirió el título de villa en el año 1.653, otorgado por el rey Felipe IV.

   El nombramiento, en contra de lo que pudiera parecer, no se produjo por méritos contraidos ni por importancia intrínseca de la nueva villa, ni por especial favoritismo; se trató de una venta en toda la extensión de la palabra. No olvidemos que la política imperialista, de caracter expansivo de los Austrias; las constantes guerras en terreno europeo por la supremacía y el manteninimiento de las colonias tenían muy diezmadas las arcas reales y una de las formas más habituales de conseguir fondos era la venta de todo tipo de cargos, títulos, privilegios, rentas etc... la mayor parte de las veces estas ventas eran a título individual (títulos nobiliarios) en ocasiones eran municipales como en este caso.[6]

    El costo en monetario que tuvo que aportar Espeja para librarse de la jurisdicción de Silos fue de 1.400 ducados además de lo que se conocía por media anata, o lo que es lo mismo, la mitad de todos los dineros recaudados en un año por cuestiones judiciales.

   Vamos a entresacar ahora de este documento algunos de los fragmentos más significativos:

   "Poniendo como su magestad pone perpetuamente en los dichos alcaldes de Espexa el conocimiento absoluto y privativo en todas las causas civiles y criminales y executivas y también el derecho de visita de pesas y medidas y el de residenciarse unos alcaldes a otros y los demás oficiales en cada un año".

   Podemos apreciar en este pasaje las potestades otorgadas por la nueva condición de villa: poder juzgar todas las causas civiles, criminales y ejecutivas; derecho de revisar pesas y medidas de acuerdo a la ley y derecho de juzgar unos alcaldes a otros y demás oficiales.

   "Por la gracia y merced que su Magestad hace en la dicha essemcion a la dicha villa de Espexa y sus aldeas ayen de servir y firmar con mill y quatrocientos ducados en moneda de vellon pagados en esta corte asu costa y riesgo luego que se les aya dado la possesion dello".

   Vemos como el título de villa otorga ciertas facultades en materia judicial, pero también, y por la misma causa, hay una serie de atributos materiales que dan idea de esta potestad. Se recogen de esta forma en el documento:

   "Y doy facultad para que la dicha villa y su consejo, para la administración de la justicia pueda poner y ponga Orca, Picota,[7] Cuchillo, Cepo, Azote y demas insignias que para el ejercicio de la dicha jurisdiccion fueran necesarias".

   Estas son las "insignias" que denotan de forma diáfana que la administración de justicia es efectiva en Espeja y no anecdótica. Vemos que todas ellas son de caracter coercitivo, manifestaciones inequívocas de las facultades recién adquiridas. Estimo que muchos de estos "aparatos" tenían, ya en este momento, un caracter púramente simbólico.

   Vemos seguidamente de que forma queda organizada la vida municipal a partir de este momento y cuales son los personajes con atributos políticos.

   "[...] e pueda haber e aya dos alcaldes, el uno de la dicha villa de Espexa perpetuamente para siempre jamas que es donde se ha de poner la orca y picota y donde han de estar las demas insignias de la villa como cabeça y el otro de una de las dichas cuatro aldeas[8] alternativamente un año en una y otro en otra y un alguacil en la dicha villa de Espexa y cinco Regidores uno en ella y cuatro en las dichas aldeas".[9]

   En este contexto hay que interpretar la figura del regidor como una especie de concejal.

   En conjunto, este hecho transcendental va a marcar, sin ninguna duda, el momento de máximo apogeo de la villa de Espeja pues, implícitamente, se manifiesta en esta época como un pueblo con gran vitalidad poblacional; con un ayuntamiento rico en recursos -1.400 ducados recién pagados al estado no son nada dedeñables-; con capacidad de impartir justicia y con los atributos visibles de su nueva condición que, sin duda, forjarían en sus pobladores un sentimiento de velado orgullo.

   Aunque el proceso de legitimación del título no fue instantaneo, sino que los trámites duraron un par de años -hasta 1.655-, el momento culminante se produce el 27 de Agosto de 1.653. Este día, ante el corregidor de Aranda al que el rey ordena "vais con vara alta de mi justicia a la dicha villa", con toda la solemnidad y en presencia de numerosas personas llegadas de toda la comarca, se levanta en la plaza el rollo y en el monte de La Rasa la horca.

   Con la inclusión del pasaje recogido en el documento acerca de estos actos, termina el relato de este episodio notable.

   "En la Villa de Espeja a veinte y siete dias del mes de agosto de mill y seiscientos y cinquenta y tres anos en presencia del dicho Concejo de la dicha Villa de Espeja continuando la possesion de ser Villa con juridicion alta y vaja lebantaron y pusieron en la plaça junto a la Yglesia y la cassa de la Audiencia una Picota y Rollo en la forma y de la manera que otras villas le tienen en el qual pussieron dos argollas de yerro y el dicho juez dello  tambien dio possesion y la dicha Justicia y Regimiento la tomaron quieta y pacificamente sin contradicion alguna y de ello pidieron testimonio y el dicho Juez se lo mando dar y mando se notefique en publico a todos no quiten el dicho rollo y picota ni la estorven a la dicha villa de Espexa y sus quatro aldeas su Concejo de serlo con jurisdicion Zivil y Criminal y executiva pena de cinquenta mill maravedis para la Camara de su Magestad y que se procedera contra ellos por todo el rigor de derecho y lo firmo siendo testigos Manuel de Briega Alguacil y Antonio de Pernia vecinos de la Villa de Aranda y otras muchas personas que se hallaron presentes a levantar el dicho Rollo y picota El Licenciado Juan de la Oya Ante mi Joseph Gonzalez de Ojeda.

   Y luego yncontinenti yo el dicho escribano notefique e hice notorio el auto probeido por el dicho Juez a los vecinos de la dicha villa de Espeja y sus quatro aldeas que estavan presentes quando se levanto el dicho rollo y picota y otras personas que de lugares diferentes de aquella Comarca se hallaron presentes a lo dicho y lo firme testigos los dichos Joseph Gonzalez de Ojeda.

   En la dicha villa de Espeja el dicho dia veinte y siete de agosto del dicho ano de mill y sescientos y cinquenta y tres la Justicia y Regimiento de la Villa de Espeja y sus aldeas de su Concejo en continuacion de ser villa con jurisdicion Zivil criminal y executiva se fue al cerro y cuesta de la Rassa de los llanos que mira a la villa y en la cumbre de dicho cerro y cuesta se pusso y levanto uma Orca de medera alta de tres palos por insignia y señal de ser villa la dicha de Espeja y su Concejo con Jurisdicion alta vaja mero misto imperio Civil Criminal y Executiva adonde quedo puesta y fixada la dicha orca y pidieron se diese por testimonio como se ponia quieta y pacificamente sin contradicion alguna y el dicho Juez se le mando dar y que ninguna persona quite dicha orca pena de cinquenta mill maravedis para la Camara de su Magestad y que se procedera contyra ellos por todo rigor del derecho y lo firmo siendo testigos Manuel de Briega Alguacil y Antonio de Pernia vecinos de la villa de Aranda y otra muchas Personas que se hallaron presentes al levantar y fixar dicha Orca. El Licenciado Juan de la Oya Ante mi Joseph Gonzalez de Ojeda.

   Y luego yncontinenti yo el dicho escribano notefique e hice notorio el auto probeido por el dicho Juez a los vecinos de la dicha villa de Espeja y sus aldeas que estavan presentes quando se levanto dicha Orca y otras muchas personas que de lugares diferentes de aquella comarca se hallaron presentes a lo dicho y lo firme en fee dello Testigos los dichos Joseph Gonzalez de Ojeda".

   De esta Edad Moderna no poseemos ya más referencias excepto lo que Juán Loperraez recoge en su "Descripción histórica del Obispado de Osma" publicado en 1.788.[10] En este trabajo narra hechos relacionados con el convento, pero de Espeja como lugar apenas hay una referencia, a modo de censo, en el que la cita como villa de la provincia de Burgos, diócesis de Osma y 79 vecinos como habitantes.

   Aquí hay que aclarar que, entendida la provincia como instancia administrativa de índole superior, Espeja y sus aldeas pertenecieron a Burgos desde el principio.

   La historia de la demarcación en provincias ha pasado por varias etapas y, nuevamente el caracter limítrofe de Espeja hace que la situación haya sido cambiante.

   Durante los siglos XVII y XVIII Espeja y algunos otros pueblos actuamente sorianos pertenecieron administrativamente a Burgos. El primer cambio se produce con la invasión napoleónica; José I, a través de Juán Antonio LLorente, intenta introducir en España el modelo francés y divide a España en 38 prefecturas y 111 subprefecturas. En esta nueva situación, Espeja pasó a pertenecer a la subprefectura de Osma dependiente, a su vez, de la prefectura de Soria. Tres años despues, con la expulsión de los franceses, esta reforma quedó anulada en favor de la situación anterior.

   La actual división administrativa provincial de España data del año 1.833. Diez años antes, en 1.823, se producen unos pequeños cambios que afectan a Espeja y la hacen depender de la provincia de Soria. Así pues, rotundamente sorianos sólo somos hace 170 años.


[1] En este mismo siglo se construye también la de La Hinojosa.

[2] El padre Sigüenza fue un eminente fraile de la órden de Jerónimos; bibliotecario del rey en El Escorial y primer historiador del reinado de Felipe II. Asistió a la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, finalizadas las obras se encargó de organizar y ampliar la biblioteca real. Como autor escribió dos obras interesantes y muy eruditas; ambas dedican algunas líneas a Espeja: "Historia de la órden de San Gerónimo" e "Historia primitiva y exacta del monasterio de El Escorial en el Siglo XVII", ambas publicadas a principios del siglo XVII.

[3] Hontoria del Pinar, salvando la sierra por el camino más corto, se encuentra a escasamente 8 kilómetros.

[4] No hace falta ser muy vivo para sospechar el verdadero motivo de la pernocta en las dehesas de Espeja era la escasez de pasto propio en Hontoria para tanto buey. En algunos de los principales pueblos carreteros de la sierra llegó a haber varios miles de bueyes; el problema de alimentación para el ganado resulta ahora bastante obvio.

[5] Carta ejecutoria es una sentencia de obligado cumplimiento que suscribían la chancillerías.

[6] Los principales clientes de este negocio real eran los municipios y la incipiente burguesía ciudadana. Estos últimos compraban su título tan anhelado de nobleza y también negociaban ciertas rentas anuales a cambio de un fijo que ellos aportaban.

[7] Rollo.

[8] Guijosa, La Hinojosa, Orillares y San Asenjo.

[9] Haciendo recuento exacto de todos los cargos municipales vemos que son dos alcaldes, cinco regidores y un alguacil.

[10] Op. Cit.