Historia de La Villa de Espeja y sus cosas notables
  1. Introducción
  2. Evolución Histórica de la Villa de Espeja
    1. Prehistoria
    2. Espeja Prerromana
    3. Roma
    4. Edad Media
    5. Edad Moderna
    6. Edad Contemporánea
    7. Apéndice: Censos de Población
  3. Curiosidades
  4. Manifestaciones Artísticas
    1. El Convento de Jerónimos
    2. Las Iglesias Parroquiales
    3. Imaginería
  5. Bibliografía

2.- Evolución Histórica de la Villa de Espeja

2.6. EDAD CONTEMPORÁNEA

     Este nuevo jalón temporal se inicia con la Guerra de la Independencia contra el invasor francés desde 1.808 hasta 1.812. Nada sabemos de los acontecimientos acaecidos en nuestra villa, aunque todo parece indicar que fueron años de relativa calma a pesar de los acontecimientos globales. Ojeados los libros parroquiales, no se aprecia ninguna mortandad significativa ni hay constancia de fallecidos en campaña, saqueos, destrucciones traumáticas o cualquier otro desastre derivado de la guerra. Espeja, en este periodo, se mantuvo en medio de dos focos comarcales de cierta virulencia bélica. Por una parte las tierras de El Burgo donde se combatió habitualmente; y por otro, la tierra de pinares lugar de actuación de la facción del cura Merino.

    Para apreciar el panorama general a mediados del siglo XIX contamos con la aportación de Pascual Madoz[1] en su grandioso "Diccionario geográfico-estadístico de España y sus posesiones de ultramar" recopilado y redactado entre 1.848 y 1.850. Lo transcribimos al completo pues el artículo no es muy amplio y sí ciertamente curioso e interesante a la vez. La descripción, si bien corta, es muy cromática y manifiesta, de forma precisa, tanto aspectos demográficos, como económicos e incluso sociales.

    "ESPEJA: Villa con ayuntamiento que lo compone con Guijosa, Orillares, Hinojosa y San Asensio[2] en la provincia de Soria (12 leguas); partido judicial de El Burgo de Osma (5 leguas), audiencia territorial y capitanía general de Burgos (13 leguas), diócesis de Osma. SITUADA en una ladera con exposicion al Sur, la combaten los vientos de este lado y los de Este y Oeste; su clima es frío y las enfermedades más comunes fiebres intermitentes: Tiene 56 casas; la de ayuntamiento; escuela de instrucción primaria concurrida por 20 alumnos bajo la dirección de un maestro, a la vez sacristán y secretario de ayuntamiento, dotado por el primer cargo con 300 fanegas de trigo por retribución de los discípulos. Dos fuentes de aguas gruesas que proveen a las necesidades del vecindario; una iglesia parroquial (la Asunción de Nuestra Señora) matriz de la de San Asensio. Confina el término, Norte con Hontoria del Pinar; Este Santa María de las Hoyas; Sur Quintanilla de Nuño Pedro y Oeste Huerta del Rey y Espejón. Dentro de él se encuentran varios manantiales y las ermitas de Santa Ana y San Roque. El terreno es bastante pedregoso y de mediana calidad; comprende dos montes, uno de pinar a la parte Norte y otro de encina y roble al Oeste; hay tambien un buen prado de hierba de siego. CAMINOS: Los locales y los que, atravesando por el pueblo, dirigen de la cabeza de partido a Burgos, y desde Hontoria del Pinar a Aranda de Duero. CORREO: Se recibe y despacha en la administración de El Burgo de Osma por un cartero. PRODUCCION: Trigo puro común, centeno, avena, yeros, guisantes, garbanzos, patatas, hierbas de pasto y siego y leñas; se cría ganado lanar, vacuno y cabrío; caza de liebres, conejos y perdices. INDUSTRIA: La agrícola. COMERCIO: Venta de frutos sobrantes e importación de los artículos de consumo que faltan. POBLACION: Con inclusión de las aldeas: 135 vecinos, 546 almas. CAPITAL IMPOSITIVO: En igual forma; 47.848 reales 4 maravedís."

    Habrá notado el lector que, a lo largo de este trabajo, apenas me he referido a la aldea de Quintanilla de Nuño Pedro; y tambien habrá apreciado que en este año que nos encontramos, 1.845, esta población aún no se inscribía en la jurisdicción de Espeja. No he podido averiguar  el año concreto de su inclusión en el ayuntamiento pues nadie lo recuerda; sin embargo, si sé que ocurrió antes de 1.909, pues en el "Nomenclator de la provincia de Soria" escrito por Manuel Blasco Jimenez en ese año ya aparece esta aldea como integrante de Espeja. El proceso de anexión debió hacerse en dos etapas diferenciadas; en la primera de ellas Espeja debía de ejercer una especie de representación sin más vinculaciones pues había todo un capítulo contable aislado. Más adelante la integración fue plena y con todas las consecuencias pasando el lugar de Quintanilla a depender efectivamente del Ayuntamiento de Espeja. De todos modos no voy a profundizar en un tema que conozco tan solo por referencias.

    El siglo presente se inicia en Espeja con una gran vitalidad a juzgar por los censos de ésta época. Desgraciadamente este mismo siglo es el que marca el retroceso, la despoblación y el abandono. Es, sobre todo a partir de los años cincuenta cuando comienza a gestarse ese maldito fenómeno que conocemos como éxodo rural. Los pueblos se han hecho demasiado grandes y han progresado poco tecnológicamente, las tierras y la capacidad económica son insuficientes para garantizar un cierto bienestar a sus habitantes. Se produce una especie de crisis malthusiana local pero general en todo el entorno rural castellano. Estos hechos unidos a un total absentismo de las autoridades superiores y la capacidad de atracción de la ciudad van a hacer el resto. En poco más de cuarenta años la población de Espeja va a pasar de 1.298 habitantes a los, apenas, 290 actuales.

    Este es un trabajo de historia, no una denuncia social; por tanto, no daré más vueltas al asunto; que nadie pueda acusarme de redundante; no voy a señalar culpables, que los hay. Eso si, permitidme que exprese mi más profunda indignación al comprobar que lo que no pudieron romanos, visigodos, musulmanes, franceses, epidemias, miserias y todas las calamidades que se puedan ocurrir, lo ha logrado el progreso mal entendido, la insolidaridad, la incompetencia y la falta de sensibilidad.

    De este siglo se podrían escribir muchas páginas, no de hechos estelares o de acontecimientos gloriosos, no; se podrían escribir historias entrañables, anecdotas diarias de la vida más anónima; se podría escribir de las fiestas con dulzaineros y del baile al santo; de las eras atestadas de mulas, de trillos y de gente; de las increibles andanzas del tío Venturón y el tío Pedranca; de aquel pobre rapaz que buscando un nido dejó su futuro y su vida entre las Peñas del Castillo; se podría, en fin, hablar de tantas y tantas vivencias, recrear imágenes, recordar gentes, evocar quehaceres, penas, alegrías...

    Me permito la licencia de pasar por estos últimos años con la rapidez de un galgo. No quiero ni pretendo hacer una crónica literaria y hablar de todas aquellas cosas que estan vivas en la memoria; mi intención con este trabajo es transcribir lo inédito no relatar los acontecimientos más recientes de nuestra historia. Para ello aconsejo preguntar y enterarse de primera mano; nuestros abuelos son la enciclopedia más abarrotada de información que podemos encontrar, preguntemos a ellos.

    La última referencia de este trabajo es el estudio de un historiador y geógrafo holandés J.M. Kleinpenning "La región Pinariega", redactado en 1.961.[3]  En él recoge una serie de aspectos históricos y, sobre todo económicos, de la tierra de pinares entre Burgos y Soria.

    Apenas aporta nada que no supieramos ya. Tan solo la constatación de la ambigüedad económica de Espeja como un lugar que participa de todos los aprovechamientos pero no destaca en ninguno de ellos. Aunque Espeja viene a estar incluida en la zona de pinares no goza de riqueza maderera; los pinos de aquí no son precisamente aptos para este menester. De alguna forma participa tambien de la dedicación agrícola, más propia de la ribera del Duero, pero las tierra son altas, duras y de bajos rendimientos.

    En la década de los treinta se introduce en Espeja, y en toda la sierra, la resinería como actividad prácticamente artesana de obtención de la savia del pino. Durante unos pocos años fue una actividad pujante que ocupaba a una gran cantidad de familias y, además con un futuro halagüeño dada la gran demanda del producto y la calidad de los pinos de la zona. Nuevamente el progreso jugó en contra de nuestro pueblo y la resina, desplazada por derivados del petróleo, entró en una decadencia constante hasta el total abandono de la actividad a principios de los ochenta.

    Hasta aquí la narración de unos hechos que, de alguna forma, aunque con muchas lagunas, han conformado el esbozo de lo que hemos venido a llamar "Evolución Histórica de la Villa de Espeja".


[1] Pascual Madoz fue ministro de hacienda con Isabel II, de su época ministerial destaca el proceso desamortizador iniciado con Mendizabal. A él se debe también la elaboración de un ingente diccionario geográfico que contiene descripciones detalladas de cada uno de los pueblos, villas, lugares y ciudades de España.

[2] Quintanilla de Nuño Pedro aún no pertenece al ayuntamiento.

[3] Es un trabajo conservado en la Biblioteca Pública de Soria. No está impreso; tan solo fotocopiado y encuadrnado. El estudio es económico y hace especial hincapié en la zona estrictamente pinariega de Soria y Burgos; en este panorama alude a Espeja escasamente y de forma tangencial.