Historia de La Villa de Espeja y sus cosas notables
  1. Introducción
  2. Evolución Histórica de la Villa de Espeja
    1. Prehistoria
    2. Espeja Prerromana
    3. Roma
    4. Edad Media
    5. Edad Moderna
    6. Edad Contemporánea
    7. Apéndice: Censos de Población
  3. Curiosidades
  4. Manifestaciones Artísticas
    1. El Convento de Jerónimos
    2. Las Iglesias Parroquiales
    3. Imaginería
  5. Bibliografía

2.- Evolución Histórica de la Villa de Espeja

2.2 ESPEJA PRERROMANA

    Muy poco o nada sabemos de la Comarca de Espeja en época prerromana. Lo único que podemos hacer es trazar un panorama general, de ámbito superior, para abarcar dentro de él a nuestro pueblo. Un panorama que tendrá que repetirse abundantemente a lo largo de este trabajo. Sin embargo, la naturaleza misma de este estudio admite este tipo de cosas, pues nuestro único afán es dar a conocer el pasado histórico de Espeja apoyado, cuando se pueda, en aspectos concretos de su historia y cuando no, como ocurre ahora, con visiones generales.

    Esto no pretende ser una lección magistral de Historia, ni un alarde de erudición, así que seré breve para no alejarme demasiado de lo ameno.

    El panorama prerromano de nuestra comarca se fue forjando a lo largo de siglos en base a dos elementos fundamentales. Por una parte, una población indígena asentada y, por otra, la aportación de oleadas de pueblos que fueron llegando de distinta procedencia provocando procesos de influencia y aculturación. Desde el año 1000 antes de Cristo asistimos a las oleadas invasoras de pueblos del norte que atravesando los Pirineos van ocupando el norte de España y avanzan hacia el interior. Estos pueblos de origen indoeuropeo son los que los clásicos denominan con el nombre de Celtas y su principal aportación es la metalurgia del hierro. A la influencia de estos pueblos celtas se debe también el tipo de poblamiento defensivo, en lugares elevados y rodeados de muralla, que conocemos como Cultura Castreña Soriana, siglos VI-IV, y que han sido estudiadas en profundidad por el profesor Romero Carnicero.[3]

    Al mismo tiempo se produce la llegada, de forma más ralentizada, de otros pueblos -peninsulares- del Sur y Levante, conocidos desde época clásica como los íberos, pueblos caracterizados por un grado de civilización más elevado propiciado por sus contactos con púnicos y griegos. Los íberos van a penetrar en la comarca castellana por el valle del Jalón.

    Los autores clásicos más reputados como Polibio, Livio, Estrabón, etc, aluden a los pueblos celtíberos, aunque no aciertan a establecer con precisión sus límites geográficos.

     De cualquier forma y, para entendernos, la actual Espeja está enclavada en esa antigua celtiberia de los clásicos.

    A través de estos clásicos sabemos que los pueblos celtíberos formaron una confederación de tribus integrada por lusones, tittos y belos, arévacos y pelendones.[4] La distribución geográfica por la provincia de Soria fue ampliamente estudiada por Blas Taracena estableciendo los posibles límites naturales entre pueblos.[5]

    De acuerdo a esta distribución de Taracena, Espeja estuvo enclavada en territorio arévaco pero a muy corta distancia de la división con los pelendones del norte.

    Los pelendones ocupaban todo lo que hoy conocemos como zona de pinares[6], que es el ámbito correspondiente a la cultura castreña soriana a la que ya antes me he referido.

    De época protohistórica se ha descubierto un yacimiento en Espeja al que voy a referirme como yacimiento del Castillo.

    El Castillo está situado geográficamente en el Término de Espeja de San Marcelino a 500 metros al N.O. de la villa, situado a la falda del Castillo a muy pocos metros de las ruinas de la Ermita de San Roque en la carretera de Espeja a Espejón.

    En este lugar aparecen restos de cerámica en varios sectores diferenciados. Al lado mismo de las ruinas de la Ermita, en la parte estrecha de la falda del espigón, se aprecia un corte natural en el terreno de fuerte coloración oscura-cenicienta. En este corte se han descubierto ciertos fragmentos de cerámica, así como restos de huesos de animal y algún fragmento de canto tallado.

    La cerámica encontrada es de una coloración oscura, negra en muchas ocasiones. Los motivos decorativos son muy sencillos: uñadas en los bordes e impresiones digitales en alguna carena.

    El que suscribe no es ningún experto en arqueología y mucho menos en cerámica antigua. Puesto en contacto con la arqueóloga territorial Srta. Elena de las Heras y examinados los restos cerámicos, aunque sin estudiar en profundidad, parece corresponder a un tipo de cerámica común en la Edad del Hierro.[7]

    Recientemente, como consecuencia de las obras realizadas en la captación de aguas en el otro lado del cerro, se han hallado nuevos focos interesantísimos de este mismo yacimiento. El camino que se ha trazado para el acceso al nuevo depósito ha cortado y dejado al descubierto nuevos sectores con cerámica del mismo tipo y cenizas.

    Nada más que la mera descripción podemos citar, pues hace falta realizar un estudio más pormenorizado del yacimiento. Sin embargo, dejando un poco de lado la arqueología sí nos parece interesante para la historia de Espeja la constatación inequívoca de su remoto pasado histórico. El yacimiento del Castillo nos arroja la certeza de una primitiva población, evidentemente no en el mismo substrato de la actual Espeja, entendiendo por población un grupo humano socialmente organizado y asentado en un determinado territorio.[8]

    Si nos atenemos a cronologías generales, insisto nuevamente en la carencia de un estudio serio de los materiales, el asentamiento del Castillo podría remontarse a los siglos VI o V antes de Cristo.



[3] ROMERO CARNICERO, Fernando. "La edad de hierro en la serranía soriana: los castros." Valladolid, 1.984.

[4] VARIOS AUTORES. "Historia de Soria".

[5] TARACENA, Blas.

[6] Visontium -la actual Vinuesa- sería una de las ciudades importantes de los pelendones.

[7] Los fragmentos más significativos se encuentran depositados en la Delegación Arqueológica. Son trozos que presentan alguna característica peculiar: restos de decoración, bordes de vasijas....

[8] Cuando hablamos de grupo humano no hacemos referencia a un número determinado de individuos, que sería muy dificil de precisar; dadas las características y extensión del yacimiento no dudamos del reducido número de unidades familiares que lo ocuparon.