Historia de La Villa de Espeja y sus cosas notables
  1. Introducción
  2. Evolución Histórica de la Villa de Espeja
    1. Prehistoria
    2. Espeja Prerromana
    3. Roma
    4. Edad Media
    5. Edad Moderna
    6. Edad Contemporánea
    7. Apéndice: Censos de Población
  3. Curiosidades
  4. Manifestaciones Artísticas
    1. El Convento de Jerónimos
    2. Las Iglesias Parroquiales
    3. Imaginería
  5. Bibliografía

4.- Manifestaciones Artísticas

4.3. IMAGINERÍA

    Aunque el valor arquitectónico de nuestras iglesias, como hemos visto, no es de destacar; se compensa este aspecto con la enorme variedad, riqueza y calidad de las numerosas imágenes, obras de orfebrería y demás artes suntuarias que se han ido acumulando en el interior de las parroquias a lo largo de siglos. No es mi intención extenderme demasiado en este aspecto pues, siendo esta parte del estudio la dedicada a la valoración de elementos artísticos pervivientes, me parece mejor idea invitar a todos los interesados a recorrer  sin prisa las distintas iglesias y apreciar, in situ, el legado artístico de nuestros antepasados. Nadie saldrá defraudado.

   Mi labor va a consistir, únicamente, en dar una serie de orientaciones, pequeñas nociones que ayuden a comprender el valor de algunas de las obras más importantes -no todas- desconocidas para la mayoría.

   Vamos a hacer un recorrido por las parroquias describiendo someramente lo más señalado de cada una de ellas.

 1. Espeja de San Marcelino: De su iglesia ha dicho el profesor Arranz que es un verdadero museo. En efecto, hay una gran densidad de obras notables que se han ido acumulando a lo largo de siglos. Muchas de las imágenes son de épocas muy anteriores a la construcción de la actual iglesia; otras han sido traídas de San Asenjo despues de su despoblación y otras muchas provienen del desaparecido Convento de Jerónimos.

    a) Imagen de El Salvador: Procede de la iglesia de San Asenjo. La figura representa a un Jesús coronado de rey, con la mano derecha en actitud de bendecir mientras con la otra sostiene la clásica bola. Es un tipo que puede incluirse dentro de las llamadas "tallas negras".

     Es majestuosa y solemne aunque con cierta expresividad: boca semiabierta, mirada grave, barba espesa y ligeramente apuntada.

   De pequeño tamaño, 47 cms. de altura, está muy bien conservada, aunque su policromía ha sido retocada en época posterior de forma muy burda. Cronológicamente podemos situarla entre finales del siglo XIV y principios del XV.[1]

   b) Virgen del Rosario: Es una Virgen con niño. La madre, sedente, mira al frente y sostiene al niño en una de sus rodillas. El niño tiene mutilada una de las manos mientras en la otra sostiene la bola.

   Según Ana Rosa Hernández, presenta similitudes con algunas tallas catalanas así como con una conservada en Pinilla del Campo y otra de Gormaz. Podemos fecharla a mediados del siglo XIII.

   c) Santa Ana, la Virgen y el Niño: Es de una gran originalidad y una de las joyas de Espeja. La Virgen y su madre forman parte del mismo bloque -bicéfalas- el Niño aparece de cuerpo entero.

   El niño no está totalmente de frente, sino de perfil en un intento de comunicación con las otras figuras. Hay una creación de ambiente interior.

   Las facciones de Santa Ana y de la Virgen son muy parecidas, atemporales, su mirada se dirige al frente, sus labios esbozan  una leve sonrisa. Santa Ana luce sobre su cabeza una especie de toca, la Virgen está coronada.

   Como en el caso anterior, hay una cierta semejanza con una trilogía catalana conservada en Barcelona. Es de la misma época que El Salvador.

   d) Cristo Crucificado: Esta ubicado en un retablo barroco posterior. Es una figura arcaizante, muy oriental en sus formas y de una gran rigidez anatómica.

   Representa a un Cristo muerto, coronado de espinas y con el paño de pureza desde la cintura a las rodillas. Todos estos aspectos muy repetidos en la imaginería gótica. Pertenece al siglo XIV.

   e) Nuestra Señora de la Asunción: Es una talla sentada que debió pertenecer al antiguo retablo mayor sustituido por el actual. La imagen es una madonna robusta, en actitud majestuosa. Sostiene al Niño sobre su pierna izquierda y le sujeta con una mano gigantesca.

   Es una imagen manierista del segundo tercio  del siglo  XVI, seguramente estuvo alojada en el actual retablo de la Inmaculada.

   Por su estilo pudiera ser obra de Juán de Artiaga, muerto en 1.592, con participación de su taller.[2]

   f) Inmaculada: Se halla a la derecha de la iglesia, en un retablo anterior. Representa a la Inmaculada, o Virgen de Guadalupe -confieso que no se la diferencia-. Es una talla deliciosa de una Virgen adolescente de gran belleza, actitud sumisa de oración, con las manos juntas frente al pecho; el pelo suelto le cae en guedejas sobre los hombros. A sus pies la media luna y una corte de angelitos.

   Es una imagen barroca del siglo XVII, acusa una marcada influencia de Gregorio Fernandez.

   g) Retablo de la Inmaculada: La imagen anterior se encuentra alojada en un retablo con tablas pintadas de gran factura. Los temas representados son los siguientes: Visitación, Nacimiento, Presentación, Anunciación, Virgen de la O, Nacimiento de San Juán y La Asunción.

   En el sagrario aparecen las representaciones de La Verónica, Ecce Homo y La Piedad.

   Todas las representaciones son de una ejecución magistral, destacando La Anunciación por la belleza de la composición, y la Virgen de la O por lo raro de su iconografía: representa a la Virgen en estado de buena esperanza.

   Este retablo es manierista, de la misma época que la Asunción del retablo mayor. Por los libros de carta-cuenta sabemos que se colocó en su actual ubicación entre 1.863 y 1.869

   h) Retablo mayor: Es una obra del barroco final; no tiene un especial valor artístico. La decoración fundamental es la propia del rococó: rocallas y jaspeados pintados imitando mármol veteado.

   Por los libros de fábrica conocemos el autor y la fecha exacta de su ejecución:

   "Item cuatro mil quinientos treinta y seis reales de vellon que se pago a Lorenzo de Forcada, vezino de la villa de El Burgo, maestro retablista, los cuatro mil cuatrocientos por la ejecucion de otro retablo mayor con arreglo a las condiciones de que hizo su obligacion y los ciento treinta y seis por la execucion del cascaron de otro retablo"

   Esto ocurre en 1.766, este mismo año se pagan a los mismos trabajadores veinte reales por trasladar ciertos retablos. Según parece, el retablo mayor anterior era el que ahora llamamos de la Inmaculada y alojaría, primitivamente, a la Asunción; donde ahora esta el de la Inmaculada, estaría el de San Antonio. Así pues, en 1.766 se construye el actual retablo mayor al que se le añade la Asunción. El retablo de San Antonio se traslada a la Capilla del Santo Cristo y, en su lugar, se coloca el antiguo retablo mayor; como a este último se le ha arrebatado la representación central (La Asunción), se le añade ahora la imagen de la Inmaculada que estaba colocada, de forma exenta, en una hornacina que quedó tapada al trasladar el antiguo retablo mayor. Es un poco lioso pero creo que ha quedado claro.

   En 1.790, se dora y jaspea el retablo mayor por lo que se pagan  3.013 reales. Parece ser que primero se contrató la factura del retablo y 24 años más tarde se concluyó con el dorado y jaspeado.

   i) Cruz de plata: Es una obra de finales del siglo XV y principios del XVI. No proviene del convento pues está documentada en Espeja desde 1.632.

   Es una cruz de gajos en la que se aprecian dos épocas diferenciadas. El cuerpo de la cruz es del siglo XVI, así como la figura del Crucificado; el dosel que cubre a Jesús y los pies de la cruz son góticos, de tracería flamígera de finales del XV.

   Aquí termina la relación de las principales obras de arte de la iglesia de Espeja. Se me quedan muchas en el tintero pero no quiero aburrir y, sobre todo, pretendo lo que ya apunté al principio de este capítulo: fomentar las visitas artísticas pues el arte tiene que ser visto, tocado y olido, no leído.

 2. Parroquial de Orillares: La iglesia de Orillares es de muy pequeño tamaño pero, al igual que la de Espeja, ofrece un interior que sorprende gratamente, rico y variado, yo diría que incluso abigarrado de la densidad de obras. Merece mucho la pena la visita detenida y llamar al Sr. Vicente que, con la amabilidad y simpatía que le caracteriza acompañará al visitante que no quedará defraudado.

   a) Cristo: Imagen de pequeño tamaño y talla deliciosa. De una gran belleza formal y una ejecución magistral. Un ejemplar realmente magnífico. Sobre cruz de ébano que se alza encima de un tabernáculo de lo mismo, vemos la figura de Cristo agonizante; el paño de pureza apenas le cubre el vientre y los genitales y se anuda a la izquierda con un gran pliegue. Es una talla barroca procedente del convento.

   b) Bustos relicarios: son dos tallas del siglo XVI, proceden del convento y aparecen consignadas en el inventario de bienes.

   Hay en esta iglesia otras muchas obras que merecen la visita.

 3. Parroquial de La Hinojosa:  a) La única obra destacada procedente del Convento es la antigua cajonería, una de las dos que existieron.  Dado el tamaño de la misma fueron necesarias obras de ampliación en la sacristía; el traslado debió producirse a finales del siglo pasado.

   Es una cajonería de nogal, barnizada en su color. Tiene cinco tramos de cajones con tres en cada uno lo que suman quince. Sobre el tramo medio se desarrolla un tabernáculo clásico que representa un frontis con tímpano triangular sobre pilastras y todo ello rematado con una cruz.

   a) Se conservan en esta parroquial dos deliciosas imágenes que representan a los apóstoles Pedro y Andrés, de pequeño tamaño, buena conservación y talla magistral. Parecen pertenecer a la segunda mitad del Siglo XVI, sin ninguna duda debidas a la mano de un artista de primer orden. Algunos ilustres visitantes han querido apreciar características de Juán de Juni, si ello fuera cierto estaríamos ante unas de las obras más señaladas de toda la comarca. A falta de un estudio serio nos conformaremos con la calificación de "excepcionales tallas anónimas".

 4. Parroquial de Guijosa: Contiene varias obras procedentes del convento aunque lo más destacado es la imagen central del retablo mayor.

   a) Virgen de la Natividad: Es una imagen medieval de muy bella factura y exquisita policromía. Representa a la Virgen madre, sedente; sobre la pierna izquierda sostiene al niño que porta un libro abierto en la mano izquierda mientras con la derecha bendice.

   Presenta una buena conservación; la Virgen viste túnica azul con un ribete dorado el Niño túnica dorada.

   Parece pertenecer al siglo XIV.

   b) San Jerónimo: Es una imagen de pequeño tamaño que representa al santo de pontifical en contra de la representacíon más extendida como penitente. Viste de prelado, con los brazos extendidos y su atributo, el león, a sus pies. Es una imagen del siglo XVIII procedente del convento.

   c) Otros objetos del convento, conservados en esta iglesia son una cruz y un relicario de ébano y cuatro brazos relicarios.[3]

5. Parroquial de Quintanilla de Nuño Pedro: En esta iglesia no vemos ninguna  imagen que nos llame la atención por su valor artístico. Existe una representación de un santo del que no teníamos noticias hasta ahora; me refiero a San Filareto del que, una leyenda a los pies de la imagen dice que es el abogado de la vista. Hechas algunas averiguaciones podemos decir que hay dos santos con ese nombre, ambos de origen palermitano que sufrieron martirio en el siglo IX.

6. Parroquial de San Asenjo: Actualmente en ruinas, quedan en pie parte de los muros exteriores. De esta iglesia procede la imagen de El Salvador que se conserva en Espeja. Sabemos por los libros parroquiales que estaba advocada a Santo Domingo de Guzmán.


[1] HERNÁNDEZ ALVARO, Rosa. "La imaginería medieval en la provincia de Soria". Soria, 1.984.

[2] "Historia de Soria"

[3] En la década de los cuarenta Don Sinesio González, párroco de Guijosa, le informó al Padre Zamora Lucas de los siguientes objetos de arte procedentes del convento: " ... en Guijosa se guarda un terno hermosísimo ... también hay dos o tres casullas. Una cruz relicario de madera ...; una arqueta relicario de pasta y plata con los restos de San Diódoro. Un juego de candeleros de palo santo. Media docena de cuadros. Una cómoda de madera de nogal con muchos cajones cada uno con su cerradura. Una imagen de San Jerónimo ....".